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SIRIA - El escalonamiento de la confrontación pasa a una nueva fase

Rusia no quedó aparte

El 30 de septiembre, por decisión de la dirección rusa, empezaron incursiones aéreas en Siria contra el llamado «Estado Islámico». Antes, ese mismo día, la Alta Cámara Rusa aprobó una petición del presidente ruso, Vladimir Putin, sobre el despliegue de fuerzas militares en el exterior, y concrétamente para apoyar a Bashar Assad en Siria.

 

Este acontecimiento se dio pocas horas después del discurso del presidente ruso en la ONU, donde abogó por las posiciones rusas sobre Siria y Ucraina, así como después de su encuentro con su homólogo norteamericano. Sin embargo, eso no ha sido algo inesperado, ya que las últimas semanas todas las informaciones mencionaban el incremento de la presencia militar rusa en Siria y el traslado allí de moderno equipamiento militar.

 

Escalonamiento de la intervención

 

Estos acontecimientos marcan claramente la mayor agudización de las contradicciones interiperialistas en la región del Oriente Medio y del Mediterráneo Oriental. Recordemos que la intervención militar rusa en Siria llega después de la intervención de los Estados Unidos, la UE, de Turquía y las monarquías del Golfo y de otras fuerzas en la región que se está dando desde el año 2011.

 

El KKE denunció desde el primer momento esta intervención que tiene muy serias consecuencias para el pueblo de Siria y de la región más amplia. Cuando partidos burgueses y oportunistas «celebraron» la llamada «Primavera Árabe», nuestro partido reveló la operación organizada de financiamiento y equipamiento por parte de las fuerzas imperialistas de la llamada oposición en Siria, que como resultado ha tenido entre otras cosas la creación y expansión del monstruo del «Estado Islámico», y además la creación de una inmensa ola de refugiados tanto en el interior del país (alrededor de 10 millones de personas) como hacia el exterior (sobre todo hacia Turquía, Líbano y Jordania, donde se encuentran alrededor de 2 millones de desarraigados, y los de ellos que tienen la posibilidad tratan de llegar a países europeos).

 

El «escenario»militar de la confrontación siria

 

Se conocen las estrechas relaciones económicas y político-militares que tiene Rusia con el régimen burgués de Assad, que en los últimos 20 años constituye un aliado fiel de la Rusia capitalista en la región del Oriente Medio y del Mediterráneo Oriental. O sea, una región donde se da un gran «juego» geopolítico, con «jugadores» fuertes, como son los Estados Unidos, la UE, Israel, Turquía, Egipto, las monarquías del Golfo.

 

La intervención de estas fuerzas en Siria, que utilizó problemas sociales y políticos reales del régimen de Assad, llevó a Siria a un complejo «puzzle» político-militar. Así que después de la «tripartición», a la que condujo la invasión norteamericana a Irak (regiones que controla el gobierno central, los kurdos y el llamado Estado Islámico), una desarticulación parecida se ve también en Siria.

 

Las fuerzas político-militares que se mantienen fieles a Assad mantienen el control en una parte importante del país, alrededor del 40% de los territorios, sin embargo son regiones pobladas y cultivadas.

 

Se calcula que las fuerzas armadas esos 5 años están en un estado de desgaste con el resultado de estar disminuidas de 325 mil a 150 mil. Otras 60 mil se encuentran en las fuerzas de la bien equipada Guardia, así como algunas decenas de miles que constituyen la milicia civil armada y las fuerzas de la «Hezbollah» libanesa que constituye un aliado firme del régimen. Con asesores militares, armas y munición, Rusia e Irán apoyan todo ese tiempo el régimen.

 

Una parte en el Norte del país controlan los milicianos de los kurdos que se estiman a alrededor de 30 mil hombres con armamento ligero.

 

El llamado «Estado Islámico» que parece que controla gran parte del territorio que en realidad se trata de desierto deshabitado, tiene bajo su control las regiones fronterizas con Irak y controla yacimientos petrolíferos que le dan ganancias que genera el contrabando petrolero hacia Turquía e Irak. Existen diversas apreciaciones sobre el número de sus fuerzas, entre 20 a 100 mil hombres. Los servicios rusos los calculan entre 30 y 50 mil hombres. Entre ellos hay muchos que vienen del exterior (Europa, Rusia, etc.) y se conocen sus relaciones con Turquía, las monarquías del Golfo y los Estados Unidos, que han financiado, entrenado y armado a varios de ellos y ahora los utilizan para promover sus planes.

 

Las fuerzas de la «oposición» armada, del llamado «Ejército Sirio Libre», que se patrocina abiertamente por los Estados Unidos y la Unión Europea se calculan por ellos mismos de 45 a 60 mil, pero esos números se cuestiona por la dirección rusa.

 

Otras fuezas militares que han desarrollado acciones es el movimiento islamista «Zabhat Alnousra» («Frente de Apoyo») que tiene hasta 10 mil hombres armados y el apoyo de los regímenes monárquicos de la región.

 

Por supuesto, en la páctica se observa que todas esas fuerzas que luchan contra el régimen de Assad, a pesar de las fricciones que tienen entre sí, se comunican  y se retroalimentan.

 

Finalmente, no tenemos que pasar por alto que desde el 1967 Israel ocupa territorios sirios (las Alturas de Golán), es decir ha desarrollado fuerzas de ocupación militares permanentes dentro de Siria y da apoyo médico y farmacéutico (y ¿de otro tipo?) a las fuerzas que luchan contra Assad.

 

El involucramiento ruso

 

En estas condiciones miltares complejas, la dirección rusa decidió fortalecer las fuerzas de Assad, básicamente de dos maneras: a) abasteciéndolas de equipamiento militar moderno, de armas de mayor precisión (nuevos vehículos de transporte de personal blindados, sistemas de telecomunicación modernos, drones, armas de fuego, etc.), b) a través de bombardeos aéreos contra las fuerzas de los  «terroristas». La aviación siria tiene aviones más viejos, con menores posibilidades para causar al adversario golpes precisos.

 

Con eso se estima que pueden «igualarse» las pérdidas humanas de las Fuerzas Armadas sirias para que adquieran otra vez la supremacía y dinámica en la confrontación con sus enemigos.

 

Además, por iniciativa de Rusia se constituyó en Bagdad un «centro de información común», junto con Siria, Irán e Irak para coordinar las operaciones contra el llamado «Estado Islámico».

 

Ya Rusia lanzó en los primeros días decenas de ataques aéreos desde bases que ha creado en el territorio sirio y ha desplegado incluso pequeñas fuerzas terrestres de marines en las bases rusas, desde donde se lanzan sus aviones y helicópteros de guerra, así como buques de su marina de guerra en las aguas territoriales de Siria

 

Eso en el terreno militar, ya que en el terreno político existen metas importantes. Además, no se puede olvidar la conexión de lo militar y lo político, pues la guerra es la continuación  de la política con otros (violentos) medios.

 

Detrás de la «envoltura»

 

A través de estos acontecimientos tenemos que ver las motivaciones reales, el carácter clasista y las intenciones de las fuerzas que están metidas en el conflicto bélico, superando cualquier pretexto, p. ej. que se hace «la guerra contra el terrorismo» o por «razones humanitarias» o si los bombardeos tienen la aprobación del gobierno local o de la ONU, o sea si son compatibles con el derecho internacional. Hay que recordar que los bombardeos de la OTAN en Libia se hicieron con la aprobación de la ONU. Entonces, concluyentemente, tenemos que ver más allá de la «envoltura», de cómo nos sirven cada acción.

 

Las intervenciones imperialistas en una u otra región y país, que se pueden dar en nombre de diversas intenciones y consignas «puras» y «buenas», llevan el sello de la ganancia capitalista, la ganancia de los monopolios y del antagonismo ferroz que se va dando entre sí para la repartición de las materias primas, las vías de transporte, los conductos, los mercados. Además, eso lo demuestra una larga «cadena» de intervenciones imperialistas en los últimos años.

 

Siria no es una excepción

 

Aspiraciones detrás de los pretextos

 

En las dos últimas décadas, debido al desarrollo desigual del capitalismo, o sea cómo aparecieron de manera dinámica fuerzas capitalistas emergentes (China, Rusia, Brasil, India, Suráfrica) que ganan terreno a costa de los más viejos, como los Estados Unidos y los países de la UE, se fortalecieron los antagonismos. Para los intereses de los monopolios que tienen su sede en esos países, es de mucha importancia la conquista de nuevas fuentes de energía, la definición y el control de sus propias vías de transporte de los productos, la situación de las partes en las economías de otros países. La crisis capitalista «mezcló la baraja» aún más.

 

Se demostró que el famoso «mundo multipolar» no es otro que el mundo de las confrontaciones interimperialistas duras, que se dan con medios económicos, diplomáticos, políticos y militares en distintas regiones del planeta. Una de ellas es la región del Oriente Medio, del Meditrráneo Oriental, rica en hidrocarburos. Esta región que, además, constituye un «paso» desde Europa hacia Asia y África, tiene varios «asuntos pendientes» de las anteriores décadas.

 

En esta fase es obvia por un lado la aspiración de los Estados Unidos y sus aliados a «derrumbar» el régimen sirio que es un aliado estratégico de Rusia e Irán, aliado de China. Un acontecimiento parecido sin duda alguna sería un golpe para todas las fuerzas mencionadas. Como pretexto, los Estados Unidos y sus aliados utilizan «la lucha contra el terrorismo», «el restablecimiento de la democracia» y la solución de «temas humanitarios», como la protección de las poblaciones cristianas, etc.

 

Por otro lado, está clara la aspiración de Rusia de apoyar por todos los medios el régimen sirio, para que sus propios monopolios tengan la primera palabra y no los euroatlánticos, en cooperación con aquella parte de la burguesía que expresa el régimen de Assad, en la explotación de los recursos y el pueblo. Y aquí, se utiliza como pretexto la «lucha contra el terrorismo» y la solución de «temas humanitarios». A la vez, para la dirección rusa la «apuesta» de mantener sus posiciones en Siria constituye una especie de «garantía» en su esfuerzo para fortalecer la penetración del capital ruso en otros países de la región.

 

Varias conjeturas sobre la confrontación imperialista

 

El fondo sobre el cual se da la confrontación son las relaciones de producción capitalistas, cómo se van a repartir las riquezas naturales y las riquezas que producen los trabajadores. Así que en el tema sirio se concentra un gigantesco enfrentamiento de fuerzas. Eso no quiere decir que éstas automáticamente entrarán en confrontación directa. Existen varias conjeturas.

 

Por ejemplo, no se puede descartar la conjetura que los Estados Unidos y sus aliados escojan la táctica de la «hemorragia» económica larga, y del desgaste político-militar de Rusia tanto en Siria como en Ucrania del Este, abriendo además otras «heridas» en Asia Central, en el Cáucaso, etc.

 

Tampoco se puede descartar la posibilidad de un involucramiento militar abierto de todas las fuerzas extranjeras en Siria transformándola y dividiéndola en protectorados.

 

Incluso, no se puede descartar la conjetura de un compromiso provisional de las fuerzas implicadas, la sustitución de Assad, la utilzación de fuerzas de oposición «moderadas» algo que hoy en día parece más difícil.

 

La implicación de Grecia

 

El gobierno SYRIZA-ANEL tiene inmensas responsabilidades frente al pueblo griego, porque dice que está dispuesto a meter nuestro país aún más en el «barril sin fondo» de estas contradicciones interburguesas, a través de los planes de los Estados Unidos, la OTAN, la UE.

 

Hablamos de la cesión de bases militares para las intervenciones imperialistas, la creación de nuevas (en Cárpatos) y la ayuda de Grecia con fuerzas militares en una eventual intervención.

 

Los comunistas nos oponemos a las opciones y los planes de la burguesía del país, a los cuales sirve el gobierno SYRIZA-ANEL, que dice estar listo para meter Grecia en la guerra imperialista bajo el pretexto de la «lucha contra el terrorismo».

 

Estamos en contra de la guerra imperialista, llamamos a organizar la lucha del pueblo contra la implicación del país en ésta, contra la utilización de los territorios, los mares y el espacio aéreo del país como «base de operaciones» para los ataques contra territorios extranjeros, así como contra la participación de fuerzas armadas griegas.

 

Expresamos nuestra solidaridad con el movimiento comunista en Siria que por supuesto no puede estar indiferente frente a la intervención imperialista externa que se va dando ahora en su país y tampoco frente a los planes de su ocupación y desmantelamiento.

 

La lucha del pueblo sirio puede tener un efecto esencial en la medida que se vincula con la lucha por una patria libre de capitalistas, fuera de todas las coaliciones imperialistas , una patria en la cual la clase obrera va a estar en el poder, propietaria de las riquezas que produce.

 

 

Artículo de «Rizospastis», del 4 de octubre de 2015