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POSICIONES DEL KKE EN LA XII CONFERENCIA INTERNACIONAL «V.I.LENIN Y EL MUNDO CONTEMPORÁNEO»

El peligro de la guerra imperialista y la postura de los comunistas

Las contradicciones interimperialistas que, en el pasado, dieron lugar a decenas de guerras locales, regionales y dos guerras mundiales, siguen conduciendo a duras confrontaciones económicas, políticas y militares, independientemente de la composición o recomposición, los cambios en la estructura y en el marco de objetivos de las uniones imperialistas internacionales, la llamada nueva “arquitectura”. “La guerra es la continuación de la política por otros medios”, sobre todo en condiciones de profunda crisis de sobreacumulación de capital y de cambios importantes en la correlación de fuerzas en el sistema imperialista internacional, donde la redistribución de los mercados rara vez ocurre sin derramamiento de sangre.

Los antagonismos interimperialistas agudos y las grandes contradicciones de fuertes Estados e intereses capitalistas llevan hoy a constantes reconfiguraciones de alianzas, a continuos fenómenos de formación de ejes y anti-ejes a nivel internacional.

La intensificación de los antagonismos interimperialistas ha llevado no sólo al aumento de los gastos militares, sino además a reordenamientos entre los Estados capitalistas, en términos de su poder militar. Según el Instituto Internacional de Investigación por la Paz de Estocolmo (SIPRI), los gastos militares mundiales para el 2015 llegaron a 1,7 billones de dólares, con un aumento de un 1% en relación con el 2014.

EE.UU. sigue siendo la mayor potencia militar del planeta, gastando más 600 mil millones de dólares al año, es decir tanto como gastan juntas las otras diez potencias militares más fuertes.

Rusia es la segunda potencia militar más fuerte. A través de la actualización y el fortalecimiento de su poder militar pretende asegurar los intereses económicos de sus monopolios. Así que en 2015 gastó 66,4 mil millones de dólares, una cantidad aumentada por 7,5% en relación con el 2014 y por 91% en relación con el 2006.

En este período también se destaca la carrera de armamentos de China y de la India (3a y 4a potencias militares en el mundo) para llenar los vacíos y aumentar su poder militar a niveles que correspondan al poder y al alcance económicos de sus grupos empresariales.

Otros Estados que son aliados de EE.UU. tanto en el marco de la OTAN, como Francia (5a), Gran Bretaña (6a), Turquía (8a), Alemania (9a), Italia (10), o fuera de la OTAN, como Japón (7a), Corea del Sur (11a) e Israel (16a) han concentrado también grandes fuerzas militares.

 Por supuesto, el poder militar no se determina sólo tomando en cuenta los gastos militares, las capacidades de armamento y el control de la producción y del mercado mundial de armas; es un asunto más complejo que tiene que ver con la capacidad total de cada clase burguesa de defender sus intereses, tanto en el interior del país como a nivel internacional, con medios militares, cuando los medios económicos y político-diplomáticos no son suficientes.

Así que aparte del gasto militar anual, el poder militar tiene que ver además con el tamaño de las fuerzas militares adquirido con el tiempo, la superioridad tecnológica, la existencia de bases en el exterior en combinación con el control de territorios de importancia estratégica, la superioridad en reunir información, la capacidad de llevar a cabo guerras poco ortodoxas. El poder militar está relacionado con el poder económico, aunque la presencia económica fuerte de un Estado no determina necesariamente su poder militar. Este último requiere una industria militar fuerte, la capacidad de entrenamiento y reentrenamiento de las fuerzas en el arte de guerra y en las nuevas tecnologías, la modernización continua de los medios militares y un alto nivel de conocimientos técnicos que en ciertos tipos de armas como los nucleares requiere muchos años de investigación y gran cantidad de fondos.

En la época actual las armas nucleares son de suma importancia. Los Estados que disponen de armas nucleares son EE.UU., Rusia, China, la India, Gran Bretaña, Francia, Israel, Pakistán y Corea del Norte.

Sin embargo, incluso entre estas potencias nucleares hay grandes diferencias ya que entre ellas destacan el potencial de EE.UU. y de Rusia. Aparte de estos dos países que tienen miles de cabezas nucleares listas para ser lanzadas, sólo Bretaña y Francia disponen de armas nucleares listas para ser utilizadas, y posiblemente Israel.

Rusia es potencialmente la única potencia militar que puede responder a EE.UU. en caso de que reciba un ataque nuclear, causando daños devastadores. Se cree que este peligro es un factor que impide el uso de armas nucleares. Sin embargo, se ha demostrado históricamente que en el caso de intensificación del antagonismo interimperialista y de su transformación en conflicto militar, los Estados capitalistas no dudan a utilizar este tipo de armas.

En base a lo anterior se entiende porque uno de los temas principales de la confrontación actual entre EE.UU. y Rusia es la instalación en Europa y en la región del Pacífico del "escudo" antimisiles de EE.UU. Estas medidas pretenden impedir una posible respuesta de Rusia si EE.UU. y la alianza de la OTAN intentan dar un "primer ataque nuclear".

Además, es de gran importancia la capacidad de una respuesta militar rápida. La OTAN ha dado gran énfasis en la formación de cuerpos militares de intervención rápida, que, para poder llevar a cabo su tarea, necesitan medios contemporáneos de apoyo como son los portaaviones o los bombarderos estratégicos, así como nuevos territorios como apoyos geopolíticos, lo cual se consigue mediante las alianzas políticas y militares así como con bases en el extranjero.

En el período próximo, la correlación de fuerzas militares será decisivamente afectada por la utilización de la nueva tecnología, de aviones de 5a y 6a generación, de armas láser etc. 

Cada clase burguesa pretende aumentar su poder a través de alianzas político-militares. La OTAN sigue siendo la alianza político-militar más fuerte a pesar de la intensificación de las contradicciones en su interior y la tendencia evidente de formación de un mecanismo militar independiente de la UE. Las resoluciones de la OTAN en Varsovia "dieron el tono" de la determinación de los imperialistas estadounidenses y europeos a defender sus intereses contra la burguesía de Rusia, utilizando todos los medios militares a su disposición en toda la línea fronteriza entre Rusia y la OTAN.

Similares planes de fortalecimiento de su presencia han desarrollado la OTAN y EE.UU. tanto en la región del Pacífico (con la estrategia "Pivote hacia Asia"), así como en otras regiones.

En cuanto a los campos de confrontación militar existentes o posibles, se destacan el Mediterráneo sureste, Asia sureste, África del Norte y el Ártico, sin excluir otros focos o regiones volátiles como son el Cáucaso, el Golfo Pérsico, la región de Adén y los Balcanes.

Además, tanto las confrontaciones militares en Europa (sureste de Ucrania, Crimea) como el fortalecimiento de la OTAN en el Mar Báltico, en el Mar Negro así como en los Balcanes y en el Egeo, son factores que abogan por la posibilidad de que se estallen conflictos militares incluso en terreno europeo.

Sin embargo, aparte de la OTAN, han surgido ya otras alianzas político-militares (Organización de Cooperación de Shanghái, Organización de Pacto Colectivo de Seguridad etc.), que a pesar del hecho de que todavía son más "frágiles" y menos desarrolladas que la OTAN, coinciden en el carácter clasista, es decir son alianzas de Estados capitalistas.

Al mismo tiempo, en algunas regiones, como en América Latina y África, se están formando alianzas político-económicas relacionadas además con opciones y cooperaciones político-militares concretas como por ejemplo con la UE. Además, Estados de América Latina (como Colombia, Perú, Chile, México) y otros (como Australia) están integrados en el plan general de promoción de "asociaciones" con la OTAN.

En los últimos años han ido desarrollándose los ejércitos mercenarios, es decir las empresas militares privadas que en base a varios pretextos (p.ej. la piratería, el narcotráfico, el entrenamiento militar, el "terrorismo") llevan a cabo misiones en decenas de regiones en guerra enviados por los Estados capitalistas. Estos ejércitos están integrados en los planes imperialistas, en las llamadas guerras poco ortodoxas, y dan a los gobiernos burgueses la posibilidad de gestionar mejor las pérdidas humanas en las operaciones militares en las que participan.

Las confrontaciones militares se llevan a cabo sobre las siguientes cuestiones:

  • El control de los depósitos de energía y de las rutas de transporte de los recursos energéticos (p.ej. petróleo, gas natural, tubos etc.).
  • El control de las rutas por tierra y por mar de transporte de mercancías (p.ej. la Ruta de la Seda, las rutas marítimas en el Mediterráneo, el Bósforo, el Cuerno de África etc.).
  • El control de la riqueza subterránea en el Ártico, de la riqueza mineral, de tierras raras, así como de las reservas de agua.
  • El uso del espacio con fines militares.
  • La lucha por la participación en los mercados, en la que los medios militares se utilizan no sólo para lograr mayor participación en los mercados, sino además para disminuir la participación de los antagonistas.

En estas condiciones, la actividad de los llamados grupos "islámicos terroristas" es parte integral de la guerra imperialista en el siglo 21. Esto ocurre independientemente del nivel en que la actividad de estas organizaciones se forma bajo el apoyo o la tolerancia de centros imperialistas o si se manifiesta como un elemento que afirme la independencia de estas fuerzas de los centros poderosos que las fortalecieron en el pasado.

La actividad de estas organizaciones se utiliza objetivamente como elemento de la "guerra poco ortodoxa" de un Estado o de algunos sectores de ello en contra de los intereses de otro Estado capitalista o como un pretexto para llevar a cabo una intervención imperialista. Por supuesto, la actividad de estas organizaciones no tiene sólo estos objetivos sino que se utiliza para fortalecer los mecanismos de represión de varios Estados burgueses, así como para la preparación ideológica de los trabajadores ante la posibilidad de implicación de sus países en nuevas intervenciones imperialistas en el nombre de la lucha contra el "terrorismo".

Por supuesto, junto con el antagonismo feroz por las ganancias de los monopolios, se están desarrollando esfuerzos de compromiso, de alcanzar un acuerdo, de suspensión temporal de cualquier generalización de la confrontación, incluso de reconfiguración de alianzas, como demuestran los acontecimientos en el "campo" euroatlántico.

Los acontecimientos en Turquía y Siria se caracterizan por la fluidez y la movilidad en la formación de alianzas entre los Estados capitalistas y de la posible reconfiguración de alianzas.  Sin embargo, no se debe absolutizar ni la tendencia de conservación de las viejas alianzas ni la tendencia de su diferenciación. Es importante seguir continuamente estos desarrollos porque están relacionados con el reordenamiento en la correlación de fuerzas entre alianzas y centros imperialistas, inclusive en Europa, y pueden desencadenar desarrollos más generales.

En esta fase, a pesar del hecho de que la OTAN se está desarrollando y expandiendo aún más, manteniendo siempre como núcleo duro los Estados euroatlánticos, no podemos decir que en general ha asegurado un curso permanente, estable e inalterable, ya que las alianzas se forman en el fondo de contradicciones intensas.

 

LAS TAREAS DEL PARTIDO EN LA LUCHA CONTRA LA GUERRA IMPERIALISTA

El 20o Congreso del KKE evaluó que se continuarán los conflictos locales y regionales como expresión y resultado de los antagonismos y las contradicciones interimperialistas agudizados, con posibles escenarios de operaciones militares el Oriente Medio, el mar Egeo, los Balcanes, África del Norte, el Mar Negro, Ucrania, los países bálticos, el Ártico y el mar de China oriental y meridional.

Respecto a nuestra región en particular es posible que se agudice la situación entre Grecia y Turquía con la implicación de otros países. El cuestionamiento de las fronteras y de los derechos soberanos de Grecia por la burguesía turca es parte de sus relaciones antagónicas con la burguesía griega en la región.

La burguesía griega participa enérgicamente en los planes, las intervenciones, los antagonismos y las guerras imperialistas con el fin de mejorar su posición en la región más amplia. Tiene responsabilidad de una posible implicación militar del país.

El Programa del Partido ha determinado nuestra posición respecto a la guerra imperialista y nuestra línea de actividad. Dice: “La lucha por la defensa de las fronteras, los derechos soberanos de Grecia, desde el punto de vista de la clase obrera y de los sectores populares es parte integral de la lucha por el derrocamiento del poder del capital. No tiene nada que ver con la defensa de los planes de uno u otro polo imperialista y la rentabilidad de uno u otro grupo monopolista.

En el caso de implicación de Grecia en una guerra imperialista, ya sea defensiva o agresiva, el Partido debe dirigir la organización independiente de la lucha obrera y popular en todas sus formas para que la lucha por la derrota completa de la burguesía -nacional y extranjera como invasor- se vincule con la conquista del poder en la práctica. El Partido tomará la iniciativa y dirigirá la construcción de un frente obrero y popular que va a utilizar todas las formas de lucha, bajo la consigna: El pueblo dará la libertad y el camino de salida del sistema capitalista que mientras prevalece trae la guerra y la “paz” con la pistola en la cabeza del pueblo.

La tarea de la vanguardia de la clase obrera, el KKE, es ajustar, especializar e intensificar gradual y constantemente sus consignas de lucha, sin perder lo principal que es el carácter de la guerra, que es imperialista por ambos bandos, independientemente de quien fue el primero en atacar. Esta es la posición que promovemos en la clase obrera y las capas populares y en esta base estamos luchando hoy en las siguientes direcciones:

Explicar al pueblo el carácter imperialista de la guerra, los peligros, quienes son los responsables, la necesidad de su condena política, la lucha para frenar cualquier intento de cambio de las fronteras.

Resaltar que la política del gobierno burgués en caso de implicación militar viene a continuación de la política general, a expensas de la clase obrera y de las capas populares, tanto en condiciones de recuperación capitalista, como en condiciones de plena crisis económica. Resaltar la necesidad de que el pueblo no tenga ninguna confianza en el gobierno burgués; que no puede -y nunca podría- existir "unidad nacional" entre la burguesía y la clase obrera en cualquier Estado.

Resaltar la necesidad de oponerse a cualquier alianza imperialista, de luchar para que se cierren todas las bases extranjeras de muerte, de desvincularse de la OTAN y de la UE, de que se retiren las fuerzas militares de la OTAN del Egeo.

Resaltar la necesidad de organizar la lucha, la resistencia y el contraataque de la clase obrera, de las demás capas populares, de su Alianza Social, para poner fin al cambio de fronteras, a una posible invasión-ocupación así como a la participación en guerras fuera de nuestras fronteras. Fortalecer la lucha contra los gobiernos de la burguesía que prepararon el terreno junto con las clases burguesas de otros Estados en el marco de la OTAN y llevaron a la masacre de los hijos del pueblo. Coordinar la lucha con el movimiento obrero y popular de otros Estados, vincularla con el objetivo del derrocamiento del poder capitalista en Grecia y en países vecinos, para que sus pueblos vivan pacíficamente bajo el poder obrero.

Los acontecimientos requieren que se intensifiquen las actividades contra las guerras y las intervenciones imperialistas, con un amplio trabajo político de las organizaciones del Partido y de la KNE, así como con el trabajo de los sindicatos obreros, del movimiento obrero-popular en general, con el aumento de la actividad de EEDYE, sobre todo en regiones con bases y cuarteles militares al servicio de la OTAN y de la "Política Común de Seguridad y Defensa" de la UE.