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A SEGUIR EL CAMINO DE LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA DE OCTUBRE

En la víspera del XV Congreso del Partido Comunista de Venezuela el 21 de julio, el Partido Comunista de Venezuela organizó el II Seminario Ideológico Internacional bajo el tema "La vigencia de Vladimir Lenin en el marco del centenario de la Revolución Bolchevique de Octubre" al que asistieron 18 Partidos Comunistas y Obreros.

En su intervención en el Seminario, Giorgos Marinosmiembro del Buró Político del CC del KKE, destacó lo siguiente:

 

Rendimos honor al centenario de la Gran Revolución Socialista de Octubre, este hecho histórico de importancia internacional y trascendental que ha demostrado que el capitalismo no es invencible. La clase obrera, la clase de vanguardia de la sociedad, con sus aliados tienen la fuerza de derrocar el capitalismo y construir una sociedad socialista.

 

Por mucho que hagan los defensores y los apologistas del capitalismo, no pueden borrar que éste sistema ha entrado desde hace ya mucho tiempo en un curso de decadencia y de descomposición, se pone más reaccionario y peligroso, se ha identificado con la pobreza de millones de personas, con el desempleo y con las crisis capitalistas.

 

Por mucho que hagan los apologistas del sistema, no pueden esconder de que en el seno del capitalismo se estallaron dos guerras mundiales imperialistas, cientos de guerras locales y regionales y hoy acecha el peligro de una confrontación militar generalizada.

 

Las persecuciones a expensas de los comunistas y los trabajadores en lucha no pueden detener la rueda de la historia. El desarrollo social no se detiene, es un proceso objetivo en que las nuevas relaciones sociales y las clases de vanguardia, que expresan estas relaciones a través de la lucha de clases que es la fuerza motriz de la historia, derrocan las antiguas relaciones sociales.

Por muy dolorosas que sean las consecuencias de la contrarrevolución, es de suma importancia la posición leninista: “Nosotros hemos empezado la obra. Poco importa saber cuándo, en qué plazo y en qué nación culminarán los proletarios esta obra. Lo esencial es que se ha roto el hielo, que se ha abierto el camino, que se ha indicado la dirección.”

 

Luchamos en las condiciones del capitalismo monopolista, del imperialismo, cuya característica básica es el predominio de los monopolios, de las grandes empresas accionistas que son producto de la concentración y de la centralización del capital.

 

Ya desde finales del siglo XIX, Marx y Engels señalaron en El Capital que “La centralización de los medios de producción y la socialización del trabajo llegan a un punto en que son incompatibles con su envoltura capitalista. Esta estalla. Suena la hora de la propiedad privada capitalista. Los expropiadores son expropiados."

 

Esta es la gran necesidad. La abolición de la propiedad privada capitalista que anula la posibilidad de que todos los trabajadores vivan en condiciones que satisfagan las necesidades crecientes del hombre, con trabajo, tiempo libre, vivienda, con alto nivel de servicios de educación, salud, bienestar, cultura y deportes públicos y gratuitos.

 

La necesidad del socialismo surge de la agudización de la contradicción básica que marca el sistema, la contradicción entre el carácter social de la producción y del trabajo y la propiedad capitalista de sus resultados. Nuestra época es la época de transición del capitalismo al socialismo, y esto tiene una dimensión histórica e internacional.

 

Sin embargo, según nos enseña la experiencia de la lucha de clases, a pesar de que en el capitalismo se maduran las condiciones materiales para la nueva sociedad, para cambiar el sistema se necesita la revolución socialista.

 

Su estallido requiere que se crea una condición revolucionaria que, según Lenin, se determina por los siguientes factores:

 

  • Los de “arriba” no pueden gobernar como antes.
  • Los de “abajo” no quieren vivir como antes.
  • Se observa un aumento inusual de la actividad de las masas.

 

La aparición de tal situación favorable tiene un carácter objetivo, pero cada situación revolucionaria debe estar vinculada con el levantamiento revolucionario de la clase obrera, dirigida por el Partido Comunista, la vanguardia consciente de la clase obrera que debe estar armada con la cosmovisión marxista-leninista y capaz de dirigir la revolución socialista.

 

A pesar de que no se puede predecir cuándo y cómo aparecerá la situación revolucionaria, la experiencia histórica ha señalado como factores importantes  la manifestación de una crisis capitalista profunda, en combinación con el estallido de una guerra imperialista.

 

La trayectoria de los bolcheviques hacia la Revolución de Octubre pasó por el hierro y el fuego de las duras persecuciones llevadas a cabo por el Estado zarista autoritario, de las luchas de huelga y de otros conflictos duros vinculados con la revolución de 1905 que, a pesar de su derrota, fue un intento que contribuyó significativamente a la preparación de los sumisos para la victoria de la revolución de Octubre de 1917.

 

Los Soviets, los gérmenes del poder obrero, nacieron en la revolución de 1905.

 

En aquel período, Lenin consideró que el derrocamiento revolucionario debería establecer un gobierno provisional revolucionario, para la “dictadura democrática  del proletariado y del campesinado”, para la convocación de una Asamblea Constituyente, la conquista del derecho a sufragio universal, la reforma agraria etc. Este poder acabaría radicalmente con los restos del zarismo y llevaría a la revolución proletaria en la Europa occidental capitalista desarrollada.

La entrada de Rusia en la I Guerra Mundial agudizó las contradicciones sociales. Las derrotas del ejército ruso en el frente, las pérdidas de territorios causaron un gran descontento entre los trabajadores y los campesinos que sufrieron los estragos de la guerra, así como en la burguesía de Rusia.

 

Los planes de la burguesía para derrocar al zar fueron vinculados con grandes movilizaciones populares y huelgas realizadas en febrero de 1917 como resultado de la rápida agudización de los problemas sociales. La creación de la situación revolucionaria, la actividad política de masas de los trabajadores y campesinos organizados en los Soviets, la desintegración de las filas del ejército, llevaron al derrocamiento revolucionario del zar.

 

El Gobierno Democrático Provisional fue formado por representantes de los partidos liberales burgueses de Rusia y fue órgano del poder burgués. Sin embargo, al mismo tiempo, la lucha política de masas de los obreros y los campesinos destacó la organización de las masas armadas que participaron en el derrocamiento del zar a través de los Soviets.

 

Los Soviets en aquel período estaban controlados por los mencheviques y los eseristas, que apoyaban el Gobierno Democrático Provisional y esta situación  fue caracterizada por Lenin como “doble poder”.

 

Lenin estudió la revolución de Febrero, evaluó que el poder pasó a manos de la burguesía y que la revolución pequeñoburguesa había terminado, y con las conocidas “Tesis de abril” ajustó la estrategia de los bolcheviques para el derrocamiento del poder burgués y por la revolución socialista.

 

El ajuste de la táctica, de las consignas a las necesidades de la estrategia y de la lucha revolucionaria, llevaron a Lenin a retirar la consigna “Todo el poder a los Soviets” en julio de 1917, cuando se intensificó la represión del gobierno provisional, y recuperarla en septiembre cuando los bolcheviques habían logrado la mayoría en los Soviets de Moscú y de Petrograd, dándola un nuevo contenido, convirtiéndola en una consigna para el derrocamiento del gobierno democrático provisional y para el levantamiento revolucionario.

 

La decisión de Lenin y de aquellos integrantes de la dirección de los bolcheviques que apoyaron sus posiciones llevó al final a la revolución socialista victoriosa del 25 de octubre de 1917 (7 de noviembre de acuerdo con el nuevo calendario).

 

Cabe señalar la importancia crucial de hechos y de opciones significativos como son:

 

  • La separación de los bolcheviques de los mencheviques en el 2o Congreso (1903), la formación de un diferente partido (1912), la lucha intensa continua contra el oportunismo. 
  • El esfuerzo teórico sistemático para el desarrollo de la percepción estratégica del partido bolchevique respecto la revolución socialista que se estaba madurando mediante las circunstancias difíciles del período 1905-1917.
  • El esfuerzo incansable para la preparación del factor subjetivo, del Partido, de la clase obrera y de sus aliados.
  • La postura comunista consecuente respecto a la guerra imperialista y la lucha implacable contra la burguesía en todas las condiciones.
  • La previsión de los cambios en la correlación de fuerzas y las decisiones acertadas que les entrega a los bolcheviques la iniciativa.

El análisis del capitalismo en la Rusia zarista, el estudio del capitalismo monopolista-imperialismo (“El imperialismo, fase superior del capitalismo”), la postura respecto al estado burgués y el carácter del poder obrero, de la dictadura del proletariado (“El Estado y la Revolución”) y otras obras valiosas tuvieron una contribución significativa en la formación de la estrategia de la revolución socialista.

 

Estas elaboraciones arrojaron luz sobre las posibilidades de socializar los medios de producción concentrados en la época del capitalismo monopolista, así como sobre las posibilidades creadas por el crecimiento desigual y la agudización de las contradicciones interimperialistas, para la ruptura de la cadena imperialista en el eslabón más débil y el comienzo del esfuerzo de la construcción socialista en un país o en un grupo de países.

 

Fue el poder soviético que abrió el camino para la abolición de las relaciones de producción capitalistas y confrontó los problemas agudos de los trabajadores (tierra, pan, paz), no el poder burgués o cualquier otro poder “intermedio”, que en realidad no pueden existir.

 

La Revolución de Octubre confirmó el papel dirigente del Partido Comunista revolucionario, la necesidad de unir a la clase obrera contra el poder del capital, la necesidad de atraer a los campesinos pobres y las demás capas medias a la revolución, y de neutralizar a otras. Confirmó además el carácter históricamente anticuado y reaccionario de la burguesía, la necesidad de no participar y de no apoyar un gobierno en el terreno del capitalismo, la falta de  existencia de tipos de gobierno transitorios entre el capitalismo y el socialismo, la necesidad de destruir el Estado burgués.

 

La Revolución de Octubre llevó a la construcción de una sociedad superior cuya característica básica fue la abolición de la explotación del hombre por el hombre.

 

En la URSS el derecho al trabajo fue asegurado, a través de la eliminación del desempleo. Se sentaron las bases para la eliminación de las discriminaciones contra las mujeres. Se desarrollaron rápidamente las ciencias, los servicios de Educación gratuita en todos los niveles y los servicios cualitativos y gratuitos de Salud para todo el pueblo, fue asegurada la posibilidad de acceso universal a la cultura y a los deportes, se crearon vínculos que aseguraban la participación esencial de los trabajadores en la construcción de la nueva sociedad.

 

Fue un salto de importancia estratégica en condiciones de retraso y de gran distancia de la Rusia pre-revolucionaria de los Estados capitalistas fuertes, en condiciones de cerco y de presión imperialista durante la I y la II Guerra Mundial, donde la URSS desempeñó un papel decisivo en la derrota del fascismo, sufrió 20 millones de muertos y  grandes daños materiales.

 

La construcción socialista en la URSS no estuvo exenta de problemas. Hasta la II Guerra Mundial se desarrolló eficazmente la lucha por el desarrollo de las relaciones comunistas de producción, la abolición del trabajo asalariado y el predominio del sector socializado de la producción en base a la Planificación Central.

 

Después de la II Guerra Mundial, la construcción socialista tuvo que confrontar nuevos desafíos; surgieron problemas que fueron interpretados como debilidades inevitables inherentes de la planificación central y no como resultado de las contradicciones debidas a la supervivencia de lo viejo, como resultado de los errores de un plan que no fue científicamente elaborado.

 

Así pues, en vez de buscar una solución hacia delante, hacia la expansión y el fortalecimiento de las relaciones de producción y de distribución comunistas, se buscaron soluciones hacia atrás, en la utilización de herramientas y de relaciones de producción capitalistas. Se buscó la solución en la ampliación del mercado, en el “socialismo de mercado”.

 

Como punto de viraje se destaca el 20o Congreso del PCUS (1956) que, utilizando como vehículo el llamado “culto a la personalidad”, adoptó varias posiciones oportunistas sobre cuestiones de la estrategia del movimiento comunista, las relaciones internacionales, mientras que se vio debilitada la dirección central de la planificación.

 

Pocos años más tarde, a partir de la llamada “reforma Kosyguin” (1965), se adoptó la categoría burguesa del “beneficio empresarial” de cada unidad productiva y la vinculación de este con los salarios de los directores y de los trabajadores.

 

Fue reforzado el interés individual a expensas del interés social y la conciencia comunista recibió un golpe. Apareció entonces el “capital sombra” que pretendía funcionar legítimamente como capital en la producción, en la restauración del capitalismo. Sus predecesores fueron la fuerza social motriz de la contrarrevolución.

 

Aproximadamente en el mismo período fue revisada además la percepción marxista-leninista respecto al Estado obrero. El 22o Congreso del PCUS (1961) describió el Estado de la URSS como Estado “de todo el pueblo” y el PCUS como un “partido de todo el pueblo”. Estas posiciones llevaron a continuación a la alteración de las características revolucionarias y a la composición social del Partido. La conversión de la degeneración oportunista del PCUS en una fuerza abiertamente contrarrevolucionaria se manifestó con la política de “perestroika” y de “glasnost”.

 

El KKE estudia los acontecimientos contemporáneos y saca conclusiones de la lucha de clases en Grecia y a nivel internacional y al mismo tiempo trata de profundizar y ampliar sus lazos militantes con la clase obrera y las capas populares, sin aislar la lucha cotidiana de la tarea política revolucionaria para el derrocamiento del poder del capital.

 

El KKE a través de la elaboración de una estrategia revolucionaria contemporánea aumenta la posibilidad de organizar focos de resistencia y de contraataque de papel destacado en cada gran centro de trabajo, en cada región del país, con una línea de lucha anticapitalista-antimonopolista, preparando a la clase obrera y al pueblo para la posibilidad de una guerra imperialista.

 

El fortalecimiento ideológico-político y organizativo del KKE fue un asunto que trató el 20o Congreso y es una condición previa para la promoción de su política revolucionaria.

 

Un elemento integral de la estrategia contemporánea del KKE es su percepción programática para el carácter socialista de la revolución. La construcción socialista empieza con la conquista revolucionaria del poder por la clase obrera. El Estado obrero, la dictadura del proletariado es órgano de la clase obrera en la lucha de clases que sigue en el socialismo con otras formas y con otros medios. Utiliza el desarrollo planificado de las nuevas relaciones sociales, que tiene como condición previa confrontar los intentos contrarrevolucionarios, así como el desarrollo de la conciencia comunista de la clase obrera. El nuevo elemento cualitativo del poder obrero es la conversión de los centros de trabajo en núcleos de organización.

 

Según el Programa del KKE:

“Se socializan los medios de producción concentrados, pero al principio se mantienen formas de propiedad individual y grupal que son la base para la existencia de relaciones monetarias-mercantiles. Se crean formas de cooperativas de producción, en las que el nivel de las fuerzas de producción todavía no permite la socialización de los medios de producción. Las formas de propiedad grupal son una forma de propiedad transitoria, entre la propiedad privada y la propiedad social; no se trata de una forma de relaciones comunistas inmadura.”

 

En la base de la propiedad social de los medios de producción concentrados, se desarrolla la planificación central de la economía como relación comunista entre todos los productores.

 

El KKE lucha por el reagrupamiento del movimiento comunista internacional, de acuerdo con los principios del internacionalismo proletario, la solidaridad internacionalista de los pueblos contra el capitalismo y la guerra imperialista que se expresan a través de la consigna “Proletarios de todos los países, uníos”. Defiende el esfuerzo de la formación de un polo distintivo en base a los principios del marxismo-leninismo a través de la “Revista Comunista Internacional” y la “Iniciativa Comunista Europea”.

 

El estudio de la experiencia de la Revolución de Octubre y los actos que se llevarán a cabo, tendrán éxito a condición de que el movimiento comunista se levanta y lucha contra la correlación de fuerzas negativa, estudia de manera rigurosa y cambia la línea de las etapas de transición y de los llamados gobiernos de izquierdas. Este paso contribuirá decisivamente para que se adapte la estrategia de los Partidos Comunistas al carácter de nuestra época, la época de transición del capitalismo al socialismo que determina también el carácter socialista de la revolución.

 

La lucha por el derrocamiento revolucionario del capitalismo, por la revolución socialista, debe poner su sello en la actividad diaria, en la política de cada Partido Comunista para que pueda desempeñar un papel dirigente en la organización de la clase obrera, en la preparación para cumplir con las exigencias de la lucha de clases.

 

Este año, el centenario de la Gran Revolución Socialista de Octubre debe ser un punto de partida para intensificar las exigencias con el fin de reforzar la lucha por el reagrupamiento revolucionario del movimiento comunista internacional.

 

La revolución de Octubre, la construcción del socialismo en la URSS y la experiencia dolorosa de la contrarrevolución subrayan la necesidad de la estrategia revolucionaria y del cumplimiento incondicional de las leyes de la construcción socialista, por el poder obrero, la socialización de los medios de producción, la planificación central y el control obrero y popular. Esta es la base para la abolición de la explotación del hombre por el hombre a diferencia de las caricaturas y las invenciones arbitrarias respecto al socialismo del siglo XXI, o  “socialismo de mercado” que son elementos de la contrarrevolución y se mueven en el terreno del capitalismo.

 

El movimiento comunista tiene una larga historia y una gran contribución a la lucha por la abolición de la explotación y actualmente debe sacar enseñanzas de del legado histórico, tener como guía nuestra cosmovisión y lo que escribieron Marx y Engels en 1848 y sigue siendo vigente:

 

Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Las clases dominantes pueden temblar ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar. ¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAISES, UNIOS!”

 

Quisiéramos agradecer mucho al Partido Comunista de Venezuela y le deseamos éxito en su Congreso. El KKE históricamente, ha estado firmemente al lado del Partido Comunista de Venezuela y sigue en este camino. Nuestro partido condena las intervenciones imperialistas y expresa su firme solidaridad con la clase obrera y el pueblo de Venezuela y de los demás países de Sudamérica. La clase obrera tiene interés de fortalecer su lucha contra la burguesía y las cadenas capitalistas, de prepararse para reclamar el poder obrero y para convertirse en el dueño de la riqueza que produce, para construir el socialismo-comunismo.

 

10.07.2017